LAS REFORMAS MILITARES: ENTUSIASMO Y PRECAUCIÓN PREVALECEN EN DIFERENTE PROPORCIÓN SEGÚN LA EDAD Y FUERZA A LA QUE PERTENECEN LOS CONSULTADOS

La Reforma militar puertas adentro de los cuarteles

En un diálogo mano a mano con Infobae oficiales de las tres fuerzas armadas dan sus impresiones sobre la decisión gubernamental que los ubicó una vez más en el ojo de la tormenta.


La vida cuartela de las FFAA del siglo XXI, es muy pero muy distinta a la que supieron conocer los militares de mediados del siglo XX, cuando aún en los periodos de democracia, la sola portación de un uniforme era indicador de pertenencia a una suerte de casta superior, que lejos de estar al servicio de la sociedad civil, se consideraba asimismo como “la reserva moral de la Nación”.


“Como la mayoría de mis compañeros destinados en el Edificio Libertad, cada mañana entre 0700 y 0730 bajo del tren en la estación Retiro y camino hasta el trabajo. A la posible demora del tren, debo agregarle que si –como es habitual- los ascensores del edificio no funcionan del todo bien, la cola en el hall principal marca la diferencia entre llegar o no llegar a tiempo” El relato corresponde a uno de los jóvenes Tenientes de Fragata de la Armada Argentina que dialogan con Infobae.


Eligieron la profesión naval, tentados en general por un espíritu de aventura. Operar medios sofisticados y desconocidos (dos son aviadores navales, dos “barqueros”, uno submarinista y el otro contador) las ventajas adicionales dadas porque ahora la carrera naval tiene –al igual que todas las carreras militares- nivel de grado universitario que permite al oficial seguir luego una carrera civil teniendo buena parte de sus asignaturas aprobadas, el hecho  de percibir un salario desde el primer día en el que ingresan a cursar la carrera, una fuerte protección en la cobertura de salud y asistencia social, son fortalezas que sin ruborizarse, reconocen que los pone en ventaja sobre la mayoría del resto de las profesiones civiles. Todos se identifican como provenientes de hogares de clase media o media baja, y muchos son sostén de familia.



Pero no todas son rosas, las exigencias del servicio, los llevan a no terminar nunca de asentar un hogar definitivo para sus familias, por mucho que todo se ha relajado un poco (ya no es necesario pedir permiso para casarse, estudiar otra carrera, o para hacer un simple viaje a la vecina orilla) saben que las férreas fojas de concepto, reflejan en el fondo no sólo su perfil profesional, sino prácticamente su vida entera. Hasta para este simple encuentro informal, todo lo que digan podría acarrearles un parte disciplinario.


Este primer tramo de la charla, los 6 marinos consultados por este medio sobre cómo viven la polémica desatada en torno a las reformas al decreto 727/06 llamado “decreto Garré” puede resumirse de la siguiente manera:


¿Cómo toma un oficial sub40 la decisión de cumplir tareas de apoyo a las FFSS?


Hoy por hoy y a diferencia de lo que ocurre con nuestros vecinos, somos el único país de la región que no considera vigente ninguna hipótesis de conflicto, eso frenó mucho nuestro desarrollo profesional. Por otra parte y sabiamente, la ley de seguridad interior impide a los militares actuar ante hechos o amenazas internas. Para el caso de la Armada, estas limitaciones son menos palpables porque ejercemos el control del mar, la vigilancia de la actividad pesquera y el SAR (Búsqueda y Rescate) pero no es menos cierto que vivimos en constante conflicto por estas cuestiones,  con la Prefectura Naval, que es la autoridad policial en el agua. Tendremos que ver cómo podríamos transformar esta estéril competencia en cooperación” Indica Jorge que al ser el más “antiguo” es quien toma la palabra.


Complementando a su  “superior” Walter añade. “Para el caso de la marina, tal vez un despliegue en el terreno no sea requerido. Podrían enviarse infantes de marina, pero no serían una buena opción frente al expertise que en la materia pueden tener los hombres del Ejército Argentino, si podemos hacer mucho en los ríos y en el mar obviamente, pero coincido en que el Estado Nacional, tendría que rever toda la legislación que nos encima y superpone con la Prefectura Naval y que hace que hagamos en la práctica casi lo mismo”.



¿Creen que si finalmente son empleados en apoyo a las FFSS sumarán prestigio o serán condenados socialmente?


“Creo que la mayor parte de la sociedad, ha superado el tema de los años 70, mi papá tiene un documento de identidad que comienza con el número 10 millones, el mío arranca con 27 y los guardiamarinas (primera jerarquía de un oficial naval) con 40, si un gobierno democrático nos da una misión, la deberemos cumplir con los límites legales obvios. Ahora eso sí, pretendemos que los instrumentos legales sean lo suficientemente claros, como para que dentro de diez años, no nos llame un juez para hacernos responsables de algo que hoy está bien hacer y que dentro de un tiempo ya no” Es otra vez Jorge, quien toma la palabra.


¿Es suficiente entonces un decreto presidencial?


En este punto la respuesta es unánime “Los abogados militares a los que consultamos, tienen opiniones divididas. Es legal que un decreto modifique a otro pero… si luego de la coyuntura, el congreso debatiera profundamente qué es lo que el país pretende de los militares del siglo XXI, sería mucho mejor para todos”.



Sobrevolando el decreto


A pocos metros del edificio de la marina, se erige el “Cóndor” sede de la Fuerza Aérea Argentina, lugar  en el que Mariano un oficial que promedia su carrera de piloto militar nos aporta. “La FAA, tiene una particularidad que no tienen las otras fuerzas. En tiempos de paz o guerra, tiene el monopolio del control del espacio aéreo. Me refiero al control en el sentido de la protección soberana  y sin perjuicio de las instituciones del Estado que supervisan el desarrollo y operación de la aviación civil y comercial. Lo que el decreto de Macri nos pide, no es muy distinto a lo que venimos haciendo en materia de detección de vuelos ilegales o no declarados”.


¿Tienen medios adecuados para esta tarea?


“Evidentemente no, o al menos no todos, si se pretende que la FAA tenga la capacidad de interceptar un vuelo y obligarlo a descender, hoy por hoy eso es muy difícil ya que para que eso sea posible, deberemos contar con aviones que tengan la velocidad suficiente para despegar de un punto `X´ y alcanzar a otro avión que está en un punto remoto, no para derribarlo, si para identificarlo físicamente, fotografiarlo y eventualmente intentar hacerlo descender o al menos que abandone nuestro espacio aéreo. No me queda del todo claro si en medio de un fuerte plan de ajuste, habrá recursos para equipar a la FAA, que hoy por hoy casi no tiene aviones en el aire.”


¿Cómo se ve desde la fuerza, la mencionada reestructuración, el cierre de cuarteles y el agrupamiento de unidades?


“Hay un porcentaje de coherencia al considerar que tal vez el despliegue actual de las unidades militares de hoy, no sea el más adecuado a la realidad de un sistema de defensa moderno. No es menos cierto, que al menos hasta después de terminada la guerra de Malvinas, las FFAA no operaban en conjunto, incluso en los golpes militares se repartían el poder en proporciones del 33% cada fuerza pero no hacían planes conjuntos. Eso cambió radicalmente y ahora con la repotenciación del Estado Mayor Conjunto, es de suponer que el trabajo integrado será a lo que nos deberemos ajustar”.


No obstante Mariano, al igual que la mayoría de los consultados, hace una salvedad: “El agrupamiento de unidades y la racionalización del funcionamiento administrativo de las FFAA, dejará una gran cantidad de instalaciones edilicias sin utilidad, si el gobierno realiza esos bienes y el producido es invertido en equipamiento amortizable en el mediano o largo plazo, no estaría mal. Si lo utiliza para pagar sueldos o lo que es peor, para hacer política…estaremos una vez más vendiendo las joyas de la abuela para dilapidar el dinero”.



 

Muchos de quienes se oponen al empeñamiento militar en temas relacionados con el narcotráfico, sostienen que tendremos en breve a generales narco. ¿Lo considera posible?


“En teoría al menos, esto no debería ser así ya que nuestra tarea no sería la de estar en contacto con el delincuente narco, sino apoyar desde la logística a las fuerzas policiales que actuarán en el terreno. No es menos cierto que el hombre siempre puede ser tentado por el poder del dinero, pero para esos casos uno debe imaginar que la justicia estará atenta y así como frecuentemente vemos policías, prefectos o gendarmes, detenidos por ser cómplices del delito, veremos a oficiales o suboficiales militares esposados si es que cruzan una línea que no deberían cruzar.


Con los pies en la tierra


En el afán de cubrir la visión de las tres ramas de la profesión militar, Infobae consultó a oficiales superiores del Ejército. Esta vez la mayor edad y en algunos casos el estado de revista (Retirados con funciones docentes) abre algunos matices.


Carlos, es un oficial superior retirado, que ha ganado prestigio dirigiendo uno de los centros de instrucción de Campo de Mayo, en el día de hoy, ha hecho público su parecer en un documento que basicamente indica que:


“Analizando las últimas decisiones gubernamentales y contrastándolas con los principios generales de la mega política que indican que: La realidad está antes de la idea. 2) El todo es mayor que la parte. 3)  La armonía es mejor que el conflicto y 4) El tiempo vence al espacio; puedo afirmar con seguridad que el decreto en cuestión lejos de respetar estos preceptos, los viola a todos ya que, antes que analizar la situación estratégica y geo política  que vive, hoy la Argentina ha preferido aplicar la idea minimalista de cambiar algo -un decreto- para que todo permanezca igual, es decir no cambia el plexo legal que regula hoy a la defensa.


En segundo lugar, no tiene una visión integral del problema. Todo lo contrario. Privilegia el rol de las fuerzas de seguridad por sobre el de las fuerzas armadas, además  su pobre discurso no ha hecho otra cosa que incentivar la brecha cultural argentina.



Asimismo, en lugar de apostar al largo plazo se ha movido por el cortoplacismo de la simple reducción de gastos y de los negocios inmobiliarios.


Con todo ello, no es aventurado sostener que la mencionada reforma no tendrá otro destino que el más estrepitoso de los fracasos aunque, paradójicamente, bien podría crear -aunque no haya sido su intención- las condiciones para que la sociedad argentina se dé un debate que ya lleva casi 40 años de espera. Vale decir qué hacer con nuestras FFAA”.


Más o menos en el mismo sentido, han hecho públicas sus opiniones el ex Jefe del Ejército Tte. Gral. Balza y el Teniente Coronel Médico Sergio Berni. “Ambos han abusado un poco de su condición de personajes públicos, por encima de su carácter de soldados que les impide criticar abiertamente las decisiones de su cadena de comando, a la que siguen sujeta a pesar de su condición de retirados” sostienen desde el Ministerio de Defensa.


¿Realmente creen que todo se reduce a una maniobra para hacerse de los bienes inmobiliarios de las FFAA?


Ricardo, un oficial superior de intendencia del ejército remarca: “El Ejército tiene cierta experiencia en ceder tierras a cambio de nada o de muy poco. El archivo general del Ejército, fue partido al medio para hacer un jardín maternal y en varios regimientos se recortaron tierras para afectarlas al uso de fundaciones civiles. En lo personal apuesto a las razones que esgrime el gobierno a la hora de sostener que nos tienen que dar alguna misión concreta, pero serán los órganos de contralor del propio estado los que supervisen que no se rife el patrimonio militar, nosotros no vamos a generar un conflicto militar para defender los ladrillos”


Al margen de los testimonios aquí volcados, dos sensaciones encontradas parecen dominar la percepción castrense sobre el creciente protagonismo que la vida militar ha tomado en la opinión pública desde la tragedia del San Juan hasta el Decreto de nuevas funciones, estas se podrían definir como de moderado entusiasmo y expectativa en la oficialidad y sub oficialidad joven, que contrasta con un mayor grado de prevención y hasta rechazo en buena parte de los oficiales superiores y en especial de los cuadros en situación de retiro.


Lo que une unívocamente a generales y soldados, es la profunda convicción que la sociedad argentina a través de sus legítimos representantes, deberá decidir más temprano que tarde cuál es el rol institucional de las Fuerzas Armadas en la Argentina de hoy y sobre todo, de cara al futuro.



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