CASA MILITAR: CÓMO FUNCIONA LA ESTRUCTURA RESPONSABLE DE LA SEGURIDAD PRESIDENCIAL

Los desaforados que tomaron el Patio de las Palmeras durante el velorio de Maradona en la Casa Rosada no causaron desmanes mayores simplemente porque no tenían esas intenciones. Se inicia una etapa de asignación de responsabilidades y revisión de funciones. Retiraron los pliegos de ascenso de algunos militares involucrados en los sucesos.

La situación sin precedentes vivida el jueves pasado dentro de la Casa Rosada encendió todas las alarmas. El caos desatado en el interior de la sede central del poder político nacional superó en gravedad al vivido durante el último día del gobierno de Fernando De La Rúa (obviamente, sin considerar lo que ocurría en las calles). En aquella ocasión, el vicealmirante Carlos Carbone, jefe de la Casa Militar en aquellos días, ordenó a la custodia de granaderos prepararse para “defender el fuerte”, ante el convencimiento de que finalmente los manifestantes superarían a la custodia policial a cargo del perímetro externo.


Ahora, las especiales circunstancias en que se dieron los sucesos del jueves 26 convierten al hecho bajo análisis en una suerte de lesión autoinfligida. No había en ciernes una revuelta política, ni una asonada militar, ni una manifestación sindical. “No supimos manejar una situación que se nos dió en forma imprevista y ordenada por el propio poder político. Si la gravedad de la toma del predio hubiera escalado tan solo un poco más y hubiéramos tenido que reprimir a civiles desarmados pero enardecidos sólo porque no podían ver el féretro de Maradona, hoy se hablaría de represión militar y el país sería un caos”, dijo a Infobae un ex miembro de la Casa Militar.


El Regimiento de Granaderos es uno de los pilares en los que se apoya la seguridad presidencial

El Regimiento de Granaderos es uno de los pilares en los que se apoya la seguridad presidencial


Qué es la Casa Militar


Es una estructura mixta, civil y militar, dependiente de la Secretaría General de la Presidencia, que tiene a su cargo todo lo relativo a la protección del Presidente de la Nación y de sus familiares directos. Para ello, provee personal, medios y coordinación con fuerzas de seguridad federales y provinciales destinados a cubrir la seguridad de Casa de Gobierno, Residencia Presidencial de Olivos y cualquier otra locación en la que el Presidente o miembros de la familia presidencial residan transitoriamente. Subsidiariamente es la encargada de coordinar con el Jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín las cuestiones de ceremonial y protocolo que requieran la presencia de estos efectivos militares. Toda la logística relativa a los desplazamientos - especialmente los aéreos- del Presidente y sus comitivas como así también todo el servicio de comunicaciones de la sede gubernamental y de Olivos son competencia de este organismo.


"Si hubiéramos tenido que reprimir con armas militares a civiles desarmados, las consecuencias serían impredecibles", aseguran los responsables de la custodia presidencial


“En la práctica y dadas las limitaciones que los militares tenemos para intervenir en cuestiones de seguridad interior, la Casa Militar hoy en manos del coronel Alejandro Guglielmi se sirve de dos componentes básicos para hacer efectiva la seguridad presidencial -explicó a Infobae un ex Jefe de Granaderos-. Por un lado se cuenta con la División Custodia Presidencial dependiente de la Policía Federal que está a cargo de cubrir el exterior de la Casa de Gobierno y de brindar seguridad a los traslados terrestres del Presidente y funcionarios de primer nivel. En forma análoga, personal de calle de la Policía de la Provincia de Buenos Aires custodia el perímetro de la Quinta de Olivos. Por otro lado, los interiores tanto de Balcarce 50 como de Olivos están al cuidado del Regimiento de Granaderos. No me refiero obviamente a los efectivos militares vestidos con uniforme histórico que enmarcan la entrada a la Casa de Gobierno, sino a los efectivos acantonados dentro de las casas presidenciales, entrenados y armados adecuadamente para ejercer la protección de la burbuja presidencial”.


El Regimiento de Granaderos cuenta además de la Fanfarria “Alto Perú”, con 7 escuadrones (uno por cada batalla librada en la gesta de la independencia) entre esos escuadrones se van rotando las tareas de custodia o ceremonial según un organigrama establecido, señaló.


La denominación “Casa Militar” sostiene el andamiaje legal que permite tener militares cumpliendo tareas de seguridad en los lugares físicos que con la sola presencia del Presidente de la Nación y Comandante en Jefe de las FFAA adquieren el carácter de unidad militar.


arias veces en los últimos años -en especial durante el gobierno de Néstor Kirchner- se barajó la idea de eliminar a la Casa Militar como organismo encargado de la seguridad presidencial y reemplazarlo por una “Casa Civil”. Incluso el ex presidente dispuso la salida del edecán naval que le había sido asignado luego de un confuso episodio nunca aclarado: el oficial fue sorprendido hurgando en el cesto de papeles del despacho presidencial.


Los Edecanes


Los edecanes militares son oficiales seleccionados entre ternas propuestas por las distintas fuerzas armadas ante el Ministerio de Defensa que finalmente es el organismo que los selecciona. Son tres -uno por fuerza-, pertenecen al cuerpo comando de cada una de ellas y su jerarquía es la de teniente coronel, capitán de fragata y vicecomodoro, respectivamente. La única excepción a esta regla se dio bajo los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner ya que la ex mandataria prefería edecanes femeninas y, al no haber oficiales mujeres con la jerarquía adecuada, fueron escogidas tres profesionales universitarias con grado militar que la acompañaron durante sus ocho años de gestión. Esta prolongación en el cargo -habitualmente son 2 años- hizo que la teniente coronel María Isabel Pansa alcanzara el grado de General cumpliendo funciones de edecán, situación que la colocó militarmente por encima del propio jefe de la Casa Militar que ostentaba el grado de coronel. En condiciones normales, los edecanes cumplen funciones de “cordón” en forma alternada y cuando no están cuidando las espaldas del Presidente desarrollan tareas en la secretaria privada presidencial o están de franco.


Son los responsables de la seguridad inmediata del Presidente al tiempo que lo asisten en todo lo que necesite en el ejercicio de sus funciones oficiales. Deben acompañar en todo momento al Presidente -salvo cuando éste le ordena retirarse-, incluso en sus traslados por tierra o aire conservando una distancia de no más de dos metros y sin perder contacto visual con el mandatario en ningún momento. También se encarga de recibir a los funcionarios o particulares que tengan audiencia presidencial concedida y de representar al mandatario en aquellos actos en que así se disponga. Por ejemplo, es habitual que concurran a los bautismos de los niños cuyo padrinazgo ejerce el Presidente.


Las otras áreas de la Casa Militar


Las comunicaciones y la logística de los traslados son responsabilidad de este organismo, que cuenta con una agrupación de coordinación logística y comunicaciones que coordina todos los desplazamiento presidenciales con las autoridades de los lugares de destino, mediante enlaces establecidos con las áreas de seguridad de todas las provincias y de CABA y, en el caso de viajes al exterior, por intermedio de la Cancillería. Esta división ejerce además el servicio de intendencia presidencial: es responsable de que las sedes en las que se encuentre el Presidente cuenten con todo lo necesario para funcionar adecuadamente; esto incluye incluso el complejo turístico de Chapadmalal.


La Agrupación Aérea de la Casa Militar es la encargada de asegurar la disponibilidad del material aéreo necesario para el traslado del Presidente, funcionarios de primer nivel y personalidades extranjeras en misión oficial en el país que necesiten de sus servicios. Tiene bajo su control todos los helipuertos presidenciales y el sector correspondiente a la flota presidencial del Aeroparque Jorge Newbery. También controla a los pilotos militares de la flota presidencial. Nuevamente durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández se violó esta norma con la designación de pilotos civiles para las naves militares de la flota presidencial.


Seguridad e Inteligencia


Este agrupamiento tiene a su cargo la tarea más crítica de la estructura: diagramar y fiscalizar todos los requerimientos de inteligencia y contrainteligencia necesarios para garantizar la seguridad física del entorno presidencial. Lo conforma un grupo de militares de las distintas fuerzas con capacitación en inteligencia secundados en algunos casos por personal policial. Son los que en la práctica operativizan las coordinaciones entre la fuerza militar, las distintas instituciones policiales y la AFI según corresponda. Está normalmente a cargo de un oficial jefe, Teniente Coronel o grado equivalente de las otras fuerzas.



La “toma” de la Casa de Gobierno


“La seguridad del señor Presidente de la Nación jamás corrió riesgo, fue replegado al sector presidencial y se montó una sólida barrera de protección con efectivos del Regimiento de Granaderos y personal de seguridad”. Así lo afirmó ante Infobae un oficial del Ejército Argentino.


Cuando Alberto Fernández se hizo presente en la mañana del jueves 26 de noviembre escoltado por su edecán naval, el capitán de fragata de Infantería de Marina, con especialización en inteligencia, Enrique Olmedo, lejos estaba él y su grupo cercano de militares de imaginar lo que ocurriría horas más tarde.



En la tarde del 25 de noviembre, el coronel Guglielmi, jefe de la Casa Militar, convocó a una reunión de coordinación del área de seguridad del gobierno porteño. Con él participaron el teniente coronel Walter Rovira y el capitán de fragata Gonzalo Gordillo. Este último quedó a cargo del rol de “oficial de enlace” entre la seguridad presidencial y las autoridades de la policía local. En este rol y cumpliendo disposiciones superiores, Gordillo fue el encargado de comunicar a la Policía de la Ciudad, pasado el mediodía del jueves 26 que, considerando la hora prevista de finalización del velatorio -16:00- correspondía comenzar a restringir el ingreso de público a la Plaza de Mayo. " No fue una orden, sino una indicación a partir de lo que se había coordinado el día anterior, afirman los subordinados militares de Julio Vitobello, Secretario General de la Presidencia y superior directo del Coronel Guglielmi.


Alberto Fernández tomando juramento a Julio Vitobello actual responsable político de la seguridad presidencial

Alberto Fernández tomando juramento a Julio Vitobello actual responsable político de la seguridad presidencial


Este hecho, sumado a la exigencia planteada por la vicepresidente Cristina Kirchner, de proceder al cierre de la capilla ardiente mientras ella permaneciera junto al féretro, devino en un combo explosivo que exacerbó los ánimos de los fanáticos más extremos, los que al grito de “Maradona es nuestro” no tuvieron dificultad en doblegar la fuerza física de los agentes federales que intentaban mantener cerrada la reja perimetral de la Casa Rosada conformando una verdadera marea humana que rápidamente ganó el control del Patio de las Palmeras.


Una vez que los revoltosos coparon el patio, la situación se descontroló porque en la casa teníamos al Presidente, a la Vicepresidente, a la familia de Maradona y al féretro. El mismo Presidente intentó poner orden desde el primer piso pero todo estaba desbordado. Alberto Fernández megáfono en mano pidió calma a los barrabravas y fue insultado. Allí sí temimos lo peor”, dijeron allegados a la Casa Militar. Y detallaron: “Al Presidente lo replegamos a un sitio seguro de la Casa de Gobierno y el oficial de servicio de Granaderos dispuso el afianzamiento de la seguridad presidencial con medio centenar de hombres acantonados en el primer piso. Nadie podría haber ingresado a la escalera que conduce al sector presidencial pero realmente al parecer no les interesaba hacerlo, sólo querían ver a Maradona y tal vez intentar algo con el féretro. Por eso otro grupo de militares con ayuda de agentes de seguridad presidencial se ocuparon de resguardarlo”.


Varias versiones sostienen que, en medio del descontrol, el edecán naval Capitán Olmedo rompió las formas protocolares increpando a autoridades políticas y de la Casa Militar por lo delicado de la situación y amenazando con ejercer él mismo la defensa presidencial. No obstante, camaradas de armas del mencionado oficial y autoridades del área sostienen que éste no perdió la calma ni la compostura en ningún momento. En cuanto al Capitán Gordillo, su accionar es defendido desde la fuerza que integra con el argumento de que, por su jerarquía y función, no está en posición de dar órdenes; a lo sumo puede transmitir un pedido de sus superiores. En tanto, las autoridades políticas se han desentendido de su responsabilidad, afirmando que nunca le ordenaron transmitir nada a la policía local. Sin embargo, el gobierno de la Ciudad dice contar con el registro documental del enlace telefónico. La función de Gordillo en la Casa Militar es la de Jefe de Operaciones, es decir que, por su cargo, de confirmarse la hoy discutida llamada, él era la persona encargada de hacerla.


Investigación en curso


Si bien nada ha trascendido oficialmente, fuentes militares consultadas aseguran que se ha iniciado una investigación interna para deslindar responsabilidades en torno a lo acontecido durante el velorio de Diego Maradona. “Mientras que nadie del arco político, oficialista u opositor, asume la responsabilidad por lo ocurrido, se han retirado las propuestas de ascenso de todos los militares involucrados en los sucesos que están en condiciones reglamentarias de ascender a la jerarquía inmediata superior que actualmente están siendo confeccionadas para su posterior remisión a la Comisión de Acuerdos del Senado. Es como si ya hubiesen sido sancionados”, dijo un oficial superior en actividad bajo absoluta reserva.



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