RAYAS Y PUNTOS

Historia de la radiotelegrafía abordo, por Hernán Gávito, Director de la Liga Naval Argentina.
Publicado: 02-08-2022

Una avalancha de tecnología de las comunicaciones cambió profundamente la cultura humana entre finales del siglo pasado y principios del actual. Y lógicamente llegó también a los barcos. El 1º de febrero de 1999 entró en vigencia en todo el mundo el nuevo sistema de comunicaciones marítimas de seguridad, se lo conoce como GMDSS (del inglés Global Maritime Distress Safety System). Fue desde esa fecha que la Organización Marítima Internacional (la OMI) lo avaló como reemplazo de la radiotelegrafía. Más allá de sus ventajas es improbable que alguien se entusiasme con el “arte” que pueda hacer falta para apretar unos botoncitos similares a los de un celular. La radiotelegrafía, en cambio, además de haber sido un sistema eficaz a lo largo de un siglo, tuvo y tiene la magia inexplicable de aquellas cosas que despiertan interés y admiración generales.


A principios del siglo XX, la radiotelegrafía llegó a las comunicaciones navales para resolver un problema milenario: la pérdida de todo contacto con los buques que se alejaban en sus aventuras marítimas. Por eso, si bien las comunicaciones de radio tuvieron enorme importancia en todas las actividades, en pocas influyó tan decididamente y por tantos años como en la marítima.



La historia empezó un frío mediodía, en las instalaciones de un hospital canadiense abandonado: Terranova, 12 de diciembre de 1901, son las l2:50, Guillermo Marconi logra recibir los tres puntos de la letra “S” del código Morse trasmitida desde Gran Bretaña por un colaborador. La señal había cruzado el Atlántico sin cable, es decir transmitida por radiofrecuencia. Marconi había confirmado lo que James Clerk Maxwell  había demostrado matemáticamente y el joven científico alemán Heinrich Rudoph Herz había comprobado en su laboratorio en 1888.


El acontecimiento científico concretado por Marconi daría lugar a la vertiginosa expansión de las radiocomunicaciones en general y, en particular, a un nuevo modo de contactar los barcos en navegación.


El ensamble de la experiencia de Marconi con el código que el norteamericano Samuel Morse había ideado a mediados del siglo XlX, darían forma a las comunicaciones marítimas durante 100 años. En un principio se las pensó como una mejora para lo comercial o lo privado. El propio Marconi, que además de científico fue un hábil empresario, montó su “Marconi´s Wireless Telegraph Company” con la que haría fortuna. Una suerte de Bill Gates de otro tiempo. Pero no se dio cuenta de que el suyo, como el de Gates, era uno de esos descubrimientos que, por su trascendencia, se convierten rápidamente en patrimonio de la humanidad. Marconi pretendió que los barcos llevaran estaciones de su propia empresa, con radio operadores empleados suyos y que sólo se comunicaran entre sí.



Hernán Gávito, Director de la Liga Naval Argentina


En pocos años, se advirtió la importancia clave del sistema para la seguridad de la navegación y Marconi debió claudicar en su intento de monopolio. Si bien el tema de las normas para el servicio radioeléctrico marítimo ya había sido abordado por algunas conferencias internacionales anteriores, el detonante para su reglamentación fue el famosísimo siniestro del Titanic. Resulta impresionante el registro en el Libro de Guardia de Radio del Carpathia (el primer barco en llegar al lugar del naufragio) que ilustra intensamente las circunstancias:


Atlántico Norte, domingo 14 de abril de 1912

17:30 Intercambio señales con Titanic a intervalos frecuentes hasta 21:45.
23:20 Oigo Titanic trasmitiendo SOS y CQD. Respondo inmediatamente. Titanic dice choqué montaña de hielo, venga a socorrerme inmediatamente. Posición 41.46N 50.14W.
 Informo al puente de mando inmediatamente.
23:30 Rumbo alterado; nos encaminamos al lugar del siniestro.
23:45 Olimpic comunica con Titanic. Titanic dice tiempo está claro y tranquilo. Sala de Máquinas inundándose.


Lunes 15 de abril de 1912

00:10 Titanic lanza CQD. Su potencia parece considerablemente reducida.
00:20 Titanic está ajustando al parecer el espinterómetro. Trasmite “V”. Señales muy interrumpidas.
00:25 Llamo a Titanic. No responde.
00:28 Titanic transmite CQD; sus señales borrosas terminan súbitamente.
00:30 Llamo a Titanic a intervalos frecuentes; mantengo escucha cuidadosa pero no vuelvo a oír nada.


Las investigaciones posteriores demostraron que otros barcos estaban más cerca que el Carpathia pero no se enteraron del accidente por no tener Radioestación. Asimismo, se supo que, horas antes, el California, un pequeño buque de pasaje que también navegaba hacia el oeste, intentó alertar al Titanic sobre la presencia de un témpano enorme, pero el radiooperador del lujoso transatlántico inglés no dio importancia a sus llamados por la gran cantidad de tráfico privado que tenía que cursar.


Si bien ya había intentos por reglamentar las radiocomunicaciones, la tragedia provocó que se establecieran normas internacionales claras y obligatorias entre las que se dispuso la caducidad de la señal de socorro precursora CQD, quedando instaurado definitivamente el mítico SOS.


En pocos años, todos los buques de porte contaban con  Estación Radiotelegráfica y sus dotaciones incluían Oficiales Radiotelegrafistas.


A mediados del siglo XX aparecería la radiotelefonía pero las dificultades de idioma así como que resultaba muy afectada por interferencias hicieron que nunca reemplazara a la radiotelegrafía como sistema de comunicaciones de seguridad. En todo caso fue admitida como opción secundaria.


Para el reemplazo fue necesario que aparecieran satélites y computadoras. El ensamble de estos adelantos técnicos posibilitó el advenimiento del Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima.


Sin embargo, y curiosamente, hay en todo el mundo cultores de la radiotelegrafía. Aman su originalidad y su estética musical. Una estética casi imposible de compartir si no se entiende el “piripipí”. Una estética seguramente no ajena a que Samuel Morse fue, ante todo, un apasionado pintor y profesor de Bellas Artes.


Hoy se navega con Inmarsat, GPS, AIS, una palanquita que controla el rumbo… pero a la hora de un lindo dibujo náutico, todos seguimos imaginando un sextante, una rueda de cabilla o un manipulador telegráfico.-



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COMENTARIOS RECIBIDOS


Muy interesante. Gracias por el recuerdo. Muy orgulloso de ser oficial radiotelegrafista de la Marina Mercante
Horacio Vázquez - 02-08-2022

Gracias por la consideración a los radiotelegrafistas.
Amparo Sanchis - 02-08-2022

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