LA LIGA NAVAL ARGENTINA A BORDO DEL ALMIRANTE IRIZAR, UNA TRAVESÍA CARGADA DE EMOCIÓN

48 horas a bordo del Irizar: un viaje cargado de emoción a 40 años de la Guerra de Malvinas. Junto al ministro de Defensa, Jorge Taiana, el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, altos jefes militares y políticos, Infobae participó de un homenaje especial a los 323 marinos fallecidos durante el hundimiento del crucero ARA General Belgrano.
Publicado: 09-05-2022

Por Fernando Morales

Diana, diana, diana. El enérgico llamado emitido puntualmente a las 7:00 se propaga a través del sistema difusor de órdenes llegando a cada rincón del buque. El emisor no está reclamando la presencia de alguna integrante de la tripulación, sino que está indicando que la jornada laboral comienza, es hora de los aprestos previos a la zarpada.

Aún es noche cerrada y los distintos puntos del Irizar, poblados hasta ese momento solo por el personal de guardia, son ocupados por Oficiales, suboficiales, tropa y personal civil que año tras año, campaña tras campaña, le ponen cuerpo y alma a la compleja tarea de ser el sostén logístico principal gracias al cual la Argentina mantiene su ya más que centenaria presencia en la Antártida, aunque en esta ocasión, la misión a cumplir era muy distinta.


Un viaje especial

El pasado 1º de mayo a media tarde el RHAI (como también se lo conoce al rompehielos Almirante Irizar) se despegó del muelle principal del puerto de Ushuaia e inició la travesía más corta de la campaña antártica 2021/22.

Las 44 horas que mediaron entre zarpada y regreso quedarán marcadas a fuego en la memoria de quienes participaron de la travesía. Latitud 55° 24´ Sur. Longitud 61° 32´ Oeste son las coordenadas geográficas a las que la proa del RHAI arribó poco antes de las 16:00 horas del 2 de mayo.

El viento, el frio y una incipiente garua helada que pronto mutó en lluvia franca no fueron impedimento para que decenas de mujeres y hombres integrantes de la dotación de la nave se fueran congregando en la cubierta de vuelo.

Un silencio solo interrumpido por mínimas voces de mando terminó de delinear el tradicional cuadro de formación militar que se adopta cada vez que resulta necesario ante alguna visita protocolar, aunque en esta ocasión los motivos de la convocatoria eran otros y los rostros de los uniformados denotaban sensaciones mucho más fuertes que las producidas por el viento helado que los azotaba.

Justo debajo de esa formación -exactamente a 3000 metros por debajo- descansa un viejo guerrero custodiado por 323 héroes de la patria.



Faltaban escasos minutos para las 16:02. La hora señalada.

Las coordenadas apuntadas anteriormente marcan el punto en el que a esa hora exactamente 40 años antes el crucero ARA General Belgrano se iba a pique mortalmente herido por el impacto de dos torpedos lanzados desde el submarino nuclear HMS “Conqueror”, luego de recibir por tercera vez la orden desde Londres.

El fuego, el mar y el frio se cobraron la vida de casi un tercio de sus tripulantes. Al menos 770 sobrevivieron a las inclemencias del tiempo durante más de 30 horas acurrucados en las balsas salvavidas, dándose calor con sus propios cuerpos, cantando las estrofas del Himno Nacional Argentino una y otra vez y manteniéndose despiertos los unos a los otros para que la hipotermia no los condujera a un sueño del que difícilmente se pueda despertar.

José María Gómez, Alfredo Núñez, Alberto Deluchi Levene y Domingo José Leal estuvieron en esas balsas aquel 02 de mayo de 1982. Con cuarenta años más sobre sus espaladas, con la frente en alto y el dolor a cuestas ocuparon su lugar en la formación militar a bordo del RHAI en honor a sus camaradas caídos en combate.

Volvieron allí, al punto del naufragio, a cerrar una herida abierta, a decir ¡Presentes! y a acompañar -quizás por última vez- a sus camaradas en guardia eterna.

Quiso el destino que la meteorología sea la misma que la imperante en aquella nefasta jornada, como si todo se hubiera conjugado para que quienes presenciamos el acto tomáramos debida dimensión de lo ocurrido aquella trágica tarde.

Mientras el mar “hamacaba” el resistente casco polar del RHAI hicieron uso de la palabra el Jefe del Estado Mayor General de la Armada almirante Julio Guardia y el Ministro de Defensa Jorge Taina quien coronó su alocución con un ¡viva la Patria! Respondido con un “viva” tan atronador como espontáneo.

“Si ver llorar a un niño enternece, ver llorar a decenas de militares formados en posición de firmes sin distinción de género o jerarquía resulta sobrecogedor”, señala uno de los asistentes al homenaje.

El toque de “oración” que precedió a la ofrenda floral arrojada al mar por las máximas autoridades presentes, fue sucedido por centenares de claveles rojos y blancos que cada tripulante tributó a las aguas a modo de homenaje personal.

Tal vez la palmada paternal que el Ministro de Defensa le propinó a uno de los marinos encargados de alcanzarle la ofrenda al borde de la cubierta de vuelo del buque quebrado por la emoción, sea suficientemente válido para reseñar lo vivido en aquel momento.

Una taza de café caliente aguardaba a los uniformados y civiles participantes en el confortable interior del RHAI, también ropa seca y abrigo suficiente.

Nada de ello tuvieron los cuatro ex tripulantes presentes en la ceremonia 40 años antes. Ni ellos ni los 766 restantes. Solo juventud, patriotismo y unas inclaudicables ganas de sobrevivir al cruel tormento al que la guerra los sometió.


El “Irizar” un auténtico ave Fénix

Según la mitología griega el Fénix es un ave con la sobrenatural virtud de regenerarse a partir de sus cenizas.

El 10 de abril de 2007, mientras navegaba frente a la costa de Puerto Madryn, el RHAI comenzó a arder en llamas como consecuencia de un devastador incendio originado en su sala de máquinas. La destrucción de su sistema de propulsión y su habitabilidad fue tan grande que se barajó seriamente la posibilidad de darlo por perdido y encarar la compra de un nuevo rompehielos.

Luego de diez años de trabajo el “Irizar” resurgió de sus cenizas, renovado, con un sistema de propulsión totalmente renovado que lo transformó en una nave única en la región.

El Irízar ha sido dotado con una mejor habitabilidad, mayor capacidad para carga y laboratorios, más potencia de máquinas y versatilidad en las maniobras, no obstante conserva no inalterable su tesoro más valioso el que está dado por la inquebrantable voluntad y el sólido profesionalismo de sus tripulantes los que año tras año en sucesivas campañas demuestran que “los antárticos” son una estirpe diferente.



Bien abajo y bien a popa

El capitán de corbeta David Villegas es el Jefe de Máquinas del RHAI, tiene a su cargo una planta generadora de potencia que bien podría iluminar una ciudad de mediano tamaño. Lo secundan 4 jefes de cargo y de allí para abajo son 45 efectivos – entre ellos 5 mujeres- que a diario hacen “latir” al verdadero corazón del buque.

Junto a él, Infobae se “sumergió” al mundo de las máquinas recorriendo las distintas plataformas plagadas de generadores principales y auxiliares, motores propulsores, cuartos de control y de transformación de energía e incluso el recinto en donde se alberga un poderoso sistema de burbujeo que inyecta agua a presión en el fondo del casco para poder separar al implacable hielo antártico que puja para expulsar al buque de sus dominios o para atraparlo en una suerte de trampa mortal.

La “excursión” finalizó en el cojinete de bocina que es el punto en donde el eje sale del interior del buque para entornillarse en la hélice. (Un eje por cada motor propulsor).

Del diálogo con el oficial jefe de la Armada Argentina puede destacarse que básicamente la propulsión del buque está dada por un sistema Diesel eléctrico compuesto por 4 moto generadores que producen una tensión de 3300 volts los que luego de diversas transformaciones y rectificaciones alimentan a los motores eléctricos que dotan a las dos hélices del buque de una potencia equivalente a 18.729 HP.

La moderna concepción de planta propulsora y auxiliar del RHAI lo hace único en su tipo en la región, la nave es capaz de generar 40.000 litros por día de agua dulce, purificar sus aguas servidas para arrojarlas libres de toxinas al mar, mantener un clima agradable dentro del espacio habitable más allá de los -30°C que llegan a soportar y al mismo tiempo cortar capas de hielo de hasta 6 metros de espesor con seguridad.

Ya fuera de la sala de máquinas, Infobae “trepó” por las distintas cubiertas (pisos) alcanzando la cubierta principal, los nuevos laboratorios, el hangar de helicópteros apto para albergar hasta dos “Sea King” con los cuales se realiza el puente aéreo para el adecuado sostén logístico de las bases antárticas. El alojamiento del personal también ha sido rediseñado con un mucho mejor aprovechamiento de los espacios.

En cuanto a la asistencia sanitaria, la nave cuenta con una oficial médica, una odontóloga, un bioquímico y una psicóloga (todos integrantes de la plana mayor de la nave).

La recorrida alcanza su punto más alto al arribar al Puente de Comando en donde Infobae es recibido por el Capitán de Navío Carlos Musso Soler quien aquilata 16 campañas antárticas a lo largo de su carrera militar.

Durante la entrevista el oficial superior de la Armada al margen de remarcar su orgullo por comandar el rompehielos destacó las nuevas propiedades y prestaciones que el Irízar ha alcanzado luego de su reparación la que vale aclarar fue realizada totalmente por mano de obra argentina.

Consultado sobre los aspectos más relevantes de la campaña antártica que está a punto de finalizar y que marcará el fin de su comando y el inicio del de su sucesor Capitán de Fragata Carlos Recio, Musso soler sostuvo.

La campaña anterior y esta estuvieron signadas por la desgracia del COVID-19 ello implicó no solo que la tripulación no pudiera tomar contacto con tierra firme durante más de cuatro meses, sino que además la preparación de las campañas fue muy dura”.

Y agregó, “nos sometimos a dos cuarentenas y dejando de lado el hecho de que hace unas horas pudimos bajar en Ushuaia, fueron más de 140 días de aislamiento”.

Como buen “antártico” Musso Soler exuda entusiasmo al hablar no solo de las operaciones navales de sostén logístico que su buque encarna sino además de la importancia que la presencia argentina en el continente blanco tiene para el país.

Al resumir la labor de la nave la define como de claro apoyo a la ciencia e indudablemente como un pilar fundamental en la soberanía nacional en la región.

Al mismo tiempo destacó – en coincidencia con lo expresado por Taiana- en la importancia que tendrá la construcción en el país de un nuevo buque polar que reemplace al malogrado “Bahía Paraíso”.

A pesar de su templanza como marino y militar, Musso Soler no pudo evitar emocionarse cuando este cronista le preguntó que había sentido durante el homenaje al “Belgrano”.

Son las 11:30 horas del 3 de mayo, el Rompehielos toma nuevamente muelle en Ushuaia y de esta forma concluye la breve pero enriquecedora experiencia de Infobae a bordo. Nos despedimos con dos certezas, la primera que dejamos detrás un equipo humano sumamente profesional y valioso. La segunda que aún resta mucho más por descubrir dentro del emblemático “Almirante Irizar”.


Ver AQUÍ videos publicados por Infobae:

• Entrevista a Jorge Taiana en el Almirante Irízar.
• Los operarios, clave en el buen funcionamiento del Almirante Irízar.
• Homenaje a caídos Crucero General Belgrano en el Almirante Irízar.
• Entrevista al Jefe De Máquinas del Rompehielos Alte. Irízar y al Comandante Musso Soler.


Fuente: InfoBae


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