Por Hernán Pablo Gávito, Secretario General de la Liga Naval Argentina.
Publicado: 08-09-2026
La iniciativa de construir una Base Naval en Tierra del Fuego ya tiene unos años, retomar la idea con sorprendente Ãmpetu es, indudablemente, una novedad para el actual gobierno que empieza a transitar el último año de mandato. Bienvenida la continuidad (que tuvo un bache previo) en una polÃtica de Estado que, casi, no ha tenido interrupciones, (el “casi†resulta dramático) máxime considerando que se trata de un ideal profundamente enraizado en el corazón del pueblo argentino reflejado en la Cláusula Transitoria Primera de la Constitución Nacional.
Ahora bien, ¿se proyecta recuperar las Malvinas a través de un operativo militar? ¿La construcción de la base es lo mejor que Argentina puede hacer para sentar al Reino Unido a la mesa de negociación tal como ha ordenado mil veces la ONU? Obviamente, la respuesta es negativa para ambas preguntas.
Si la aparatosa nueva postura del Poder Ejecutivo tiene carnadura es posible tomar otras medidas realmente potentes. Por ejemplo, denunciar con intensidad el proyecto de sacar petróleo del área la cual, en todo caso, “occidente†considera un territorio en disputa.
Otro, a tiro de un mero decreto con efectividad concreta inmediata, denunciar (en el sentido de interrumpir) el acuerdo sobre evitar la “doble imposición†vigente desde 1996 y que beneficia a las empresas inglesas que operan en el paÃs.
Y, claro está, la nueva y bienvenida postura del Poder Ejecutivo, da por finalizadas todas las iniciativas ocurridas recientemente respecto de desarticular la Marina Mercante y del “privatizar el mar†para la pesca. Es evidente que el reclamo argentino por la soberanÃa de la Islas Malvinas, Sandwichs del Sur y Georgias del Sur obliga a tener la mayor presencia en el mar que sea posible.
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